Según un estudio cerca de 8.000 ancianos catalanes viven en pisos ruinosos
Más de 8.000 ancianos catalanes residen en viviendas consideradas ruinosas por el censo de 2001, unos 6.000 sin agua corriente y cerca de 16.000 sin lavabo, según los datos recogidos en el estudio «Envejecimiento y Vivienda» presentado en Barcelona.
El informe, galardonado con el XII premio Rogeli Duocastella de la Obra Social de la Fundación La Caixa, denuncia las graves deficiencias que tienen algunos pisos de ancianos.
Para su autor, el arquitecto Jordi Bosch, el problema está en que «las personas mayores viven en pisos más antiguos y deficientes, menos accesibles y equipados, y son el grupo más numeroso entre los pobres».
Según aseguró Bosch, la mayoría de los pisos ruinosos se encuentran en los centros históricos de las ciudades, especialmente en Barcelona debido a su «densidad demográfica», concretamente en los distritos de Ciutat Vella y el Eixample.
A pesar de que los mayores que viven en estas condiciones sólo representan el 0,8 por ciento del colectivo, el estudio también advierte de que un 11,3 por ciento habita en viviendas con problemas de conservación.
Aunque el 85 por ciento de los ancianos son propietarios de su vivienda, otro de los problemas graves que señala el estudio es el del alquiler, «que se complica con el acoso inmobiliario», según el arquitecto.
«El porcentaje de alquileres de renta antigua sometidos a prórroga forzosa es más alto entre los ancianos», estimó Bosch. En algunos casos, el propietario de la vivienda, debido a los bajos ingresos que recibe por el alquiler, «pierde interés en la rehabilitación del piso», con lo que esta situación «puede llevar al mobbing inmobiliario», en el que se persigue la degradación del edificio para obligar a abandonarlo.
Según Bosch, otro de los problemas es el de la accesibilidad, ya que del más de un millón de ancianos catalanes, un tercio sufre algún tipo de discapacidad que limita su movilidad. Cerca del 75 por ciento de estas personas vive en edificaciones no accesibles y un 60 por ciento reside en bloques sin ascensor.
Entre las líneas de actuación que propone el autor del estudio están, entre otras, crear un parque de viviendas tuteladas, ayudar a mejorar el estado de conservación de los edificios de ancianos, eliminar el acoso inmobiliario y mejorar la financiación disponible para la gente mayor.
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